ESCAPADA: UN PASEO POR LA PROVENZA DE 4 DÍAS

Dicen los turistas y los viajeros que las tres regiones de Europa más bellas por sus paisajes de interior son el Priorat (España), la Toscana (Italia) y la Provenza (Francia). Las tres han fascinado, maravillado e inspirado a numerosos escritores, artistas y amantes del buen vivir, los cuales han dejado huella de esta afirmación. Las tres merecen una visita de un mínimo de 4 días para poder disfrutar de sus inolvidables vistas. Hoy proponemos un paseo por el más destacado de la Provenza, resaltando las visitas obligatorias de este singular territorio francés.

Desde Tarragona por autopista nos esperan unos 500 km para llegar al primer destino. Es por eso, que saliendo por la tarde, la mejor opción es hacer una parada y noche cerca de la frontera y un hotel ideal con una excelente cocina y un buen spa para relajarse es el de PERALADA (*****).

La primera cita con la Provenza la hacemos a ARLÈS, Patrimonio Mundial de la Humanidad, para recorrer las 10 calles y lugares donde Van Gogh pintó algunos de sus cuadros, como el famoso ‘Café Le Soir’ o los ‘Jardines del Hospital’. También podemos encontrar muchas reminiscencias de su pasado romano, algunas de las cuales tienen una cierta similitud con las tarraconenses. Merece la pena visitar el circo y el anfiteatro romano, ambos con un aforo para 20.000 espectadores. El circo romano data del año 149 y tenía unas medidas enormes, haciendo casi medio kilómetro de largo y unos 100m de ancho, utilizándose principalmente por las carreras de cuadrigas. El anfiteatro es una construcción romana de finales del siglo I y está inscrita a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el 1981. Actualmente, se utiliza como plaza de toros y también como teatro romano, donde se celebran importantes citas artísticas.

La segunda y tercera noche las pasaremos en el fantástico hotel LE PHÉBUS & SPA (*****), un Relais Chateaux en el centro de la comarca del Luberon, que nos permitirá hacer cortos recorridos para disfrutar de diferentes lugares de la zona que vale la pena conocer:

GORDES, colgado en una pequeña montaña rocosa, se considera uno de los más bonitos pueblos de Francia (igual que Roussillon y Lourmarin). Verdadero laberinto de piedras secas, callejones multicolores con altas casas señoriales de puertas antiguas al pie de su castillo. Ofrece una magnífica panorámica del valle y de las montañas de Luberon.

El ABBAYE DE SÉNANQUE es un lugar único en el corazón de la lavanda. Una abadía fundada el 1148 nos da testigo de la arquitectura cisterciense primitiva. Actualmente se puede visitar con un guía, y está habitada por una pequeña comunidad de monjes del Cister que con su trabajo dedicado a la cultura de la lavanda, la cual se extiende frente a la abadía y la producción de miel hacen frente a su subsistencia y obras de restauración permanentes del conjunto arquitectónico.

LAS BORIES es un pequeño pueblo declarado monumento histórico en 1977. Constituye el grupo más importado del hábitat de la piedra seca característica de la zona y está formado por un grupo de 7 cabañas, cada una de ellas con una función específica: establos, graneros, etc.

ROUSSILLON, el pueblo y sus casas de color ocre, el ‘Cañon del Colorado’ de la Provenza, tiene una senda de las canteras señalizada con carteles didácticos sobre la original geología y las diferentes etapas de extracción del ocre. Debe visitarse la antigua fábrica-museo del ocre.

LACOSTE, con sus callejones bordeados de casas de piedra que suben hasta el castillo del Marqués de Sade, propiedad actual de Pierre Gardin.

Y AVIGNON, Patrimonio Mundial de la Humanidad, con su famoso puente de St. Bénezer, el de la canción, y el Palacio de los Papas que se erige detrás de la corona de murallas del s. XIV de la antigua ciudad.

La última noche nos instalaremos a LA BONNE ETAPE (****), otro magnífico Relais Chateaux cerca de Sisteron, para disfrutar de su confort, degustar el exquisito cordero de la zona y visitar la ciudadela de la que se considera la ‘Perla del Alta Provenza’.

VALENSOLE, no queda lejos y la visita es obligada, puesto que se considerada la capital de la lavanda. Ya de vuelta, encontraremos en COUSTELLET el museo dedicado en esta planta, que florece al mes de julio. BONNIEUX también tiene extensos campos de lavanda y una fábrica de miel de esta flor. Si hay tiempo, otros lugares de interés pueden ser LOURMARIN, El ISLE-SUR-LA-SORGUE (conocida como la Venecia del condado) y BAUX-DE-PROVENCE, con su castillo medieval.

 

LE PHÉBUS & SPA, DELEITE PARA LOS SENTIDOS EN EL LUBERON

Situado en el corazón de Luberon, entre Roussillon y Gordes, dos de los pueblos más bellos de Provence, Le Phébus, propiedad de la familia Mathieu, ocupa una extensa finca en cuyo centro se levanta una casa de campo construida en piedra seca, que constituye el hotel.

Construida sobre unas ruinas de la época de los caballeros medievales de la Orden de Malta, este Relais Chateaux, de 5 estrelles, es una auténtica joya de la hosteleria actual y el refugio perfecto cuando el mistral sopla por la llanuara del sur francés.

Su magnífica ubicación lo convierte en un punto ideal de partida para descubrir la maravillosa región de la lavanda y todas las muchas riquezas paisajísticas del Luberon: Les Bories, los pueblos colgados en los flancos de las colinas, los ocres de Roussillon….

Sus 14 habitaciones y 10 suites (el establecimiento comenzó con solo 4 cuando se inauguró en 2004) son muy amplias, confortables y con vistas a las aguas tranquilas de sus piscinas privadas que complementan la gran piscina climatizada que preside las terrazas de este singular establecimiento en el que todo está pensado y diseñado para el arte del buen vivir. El precio de la habitación es de 266,67/280,95.

Todos sus rincones respiran una atmósfera sutil hecha elegancia y distinción, con vistas de excepción inigualables desde sus espaciosas terrazas y espacios exteriores. La decoración floral es creativa y refinada

Zona infantil, helipuerto, tenis, aparcamiento y la zona Spa Carita, el mejor sitio para relajarse en sus jacuzzis, gimnasio y salas de descanso y de tratamientos complementan las instalaciones del hotel.

Su restaurante, que tiene la estrella Michelin, resucita con maestría las antiguas recetas provenzales que elabora Xavier Mathieu con especialidades exquisitas. Maître Cuisiniere de France, su cocina se inspira en el Mediterràneo que interpreta la filo de cada estación, combinando sabiamente productos del mar y de la tierra, en un juego de texturas, colores y presentación con platos exquisitos en los que moderniza las tradicionales recetas de la región. La dirección de sala corre a cargo de Delphine Rongeat y el sumiller es Patrick Bouillon que cuida de una bodega con unas 450 referencias.

Entre sus especialidades podemos destacar la soupe au pistou, légumes de nos jardins au basilic, huile d’olive et pointe d’ail; l’asperge sortie de terre, cresson, petit oeuf de mer, mignonette de noix; caviar du fleuve Amour aux anguilles de Camargue, pois chiches et pomme fumée; banon de lotte en papillote de feuilles de châtaigner, sablé à la farine de châtaigne, rissoto d’épeautre, mirmoir de bourride; omelette rpovençale; chocolat île de Sura de Java 70% cacao sorbet poivrons rouges; entre otros. Ofrece menús a 58,33 i 79,17 y un menú degustación, 133,33.

El Bistrot Café de la Fontanine, en la terraza junto a la fuente refrescante, ofrece una cocina más simple pero muy gustativa basada en las tradiciones familiares en un ambiente de “plaza de pueblo”.

En definitiva, una Hostellerie para comer divinamente y estar de maravilla.

LE PHÉBUS & SPA.- Route de Murs. 84220 Joucas/Gordes. Tel.: 33 4 90 05 78 83. El restaurante cierra los mediodías de martes, miércoles y jueves y el hotel y el restaurante de noviembre a abril. phebus@relaischateaux.com. Web: www.lephebus.com.

 

LA BONNE ETAPE, “SI NAPOLEÓN SE HUBIERA PARADO, SE HABRÍA EVITADO WATERLOO”

Sucesivas generaciones de la familia Gleize se han venido ocupando con máxima atención y dedicación de esta antigua casa de postas del siglo XVII, situada en el corazón de un bonito pueblo de montaña, Chateau-Arnoux, que tiene su castillo medieval y está situado entre los Alpes y la Costa Azul, cerca de Sisteron, la perla del Alta Provence.

Un bello Relais Châteaux denominado La Bonne Etape. Balcones, contraventanas de color verde almendra, senderos de mosaico en los jardines, la hiedra en las paredes de piedra y un precioso huerto biológico en el cual se cultivan unas 300 variedades de flores, frutas, vegetales, muchas de las cuales alimentan los productos que utiliza la cocina, dan un encanto muy especial a este singular hotel de cuatro estrellas.

“Si Napoleón se hubiera parado en La Bonne Etape, se habría quedado y se habría evitado Waterloo”. Esta frase, extraída del libro de Oro del establecimiento, desapareció desgraciadamente por las llamas que arrasaron el comedor de La Bonne Étape en 1985. ¿Quién la escribió? Dicen que quizás fue François Perrier, pero no se sabe del cierto. Independientemente del autor, resume a la perfección la esencia del local, un lugar para quedarse y disfrutarlo, aprovechando cada uno de sus hermosos rincones.

Se trata de un hotel familiar, pequeño y sumamente agradable, regentado ya por la cuarta generación, donde el trato al cliente es cuidadoso y hace que se sienta como en su casa.

Dirigido por Nicolas Rondelli, el hotel dispone de 19 habitaciones y 7 suites juniors, todas ellas con aire acondicionado, caja fuerte, minibar, teléfono, televisión vía satélite, wi-fi, albornoz y secador de cabello. El establecimiento admite perros y el precio de la habitación doble oscila entre 195/240 euros/día. Cuenta con aparcamiento propio, jardín, piscina climatizada y un excelente restaurante, que tiene el mismo nombre que el hotel.

En el restaurante, al frente del cual se encuentra el propietario, Jany Gleize, ofrece alta cocina con acento provenzal, recuperando recetas locales de la abuela Gabrielle, y donde el dulce ocupa una posición privilegiada en homenaje a Pierre, el padre y confitero (hay que degustar la crema helada a la miel de lavanda servida en una auténtica colmena). Pero el rey de la cocina es el cordero de Sisteron, un plato inolvidable. El comedor, que tiene una decoración al estilo Lluís XIV, de ocre dorado, está dirigido por Jessica Vaugier-Clico. La bodega atesora unas 650 referencias al cuidado de Laurent Belot. Tiene una estrella a la guía Michelin desde el año 1964.

Como especialidades podemos destacar: asperges vertes aux truffes noires, 36; Fleurs de courgettes farcies au basilic, tartare de pomme d’amour, caviar d’aubergine, 28; foie d’agneau tendreet curt, 24; saumon fume à maison, 25; piece de boeuf cru, 27; homard euroéen rôti, 58, filet de Saint Pierre, 42; poisson du marché en croûte d’herbe, 34; agneau rôti à feu d’enfer, 42; pigeon aux fruits du temps, 40; grenadin de veau, morille farcie quenelle de volaille, 41; fromages du coin et d’ailleurs, 17; tarte chocolat au poivre, 18; crème glacée au miel de lavande, dans sa ruche, 19.

El restaurante ofrece también un Menú Mer au Garrigue, 75, maridado, 100 y un Menú degustación Jarlandin, 115,00, maridado 160,00. El vino de la casa es el Domaine de la Blaque – Côteaux de Pierrevert rouge, 38,00.

LA BONNE ETAPE.- Chemin lleva Lac. 04160 Chateau-Arnoux. Tel.: + 33 (0) 492 64 00 09. Valla del 20 de noviembre al 5 de diciembre y del 6 de enero al 13 de febrero. Correo electrónico: contact@bonneetape.com. Web: www.bonneetape.com.

 

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