VIAJE A TAILANDIA III. BANGKOK DESDE DENTRO

El micromundo comercial

La ciudad amanece con el colorido permanente. Seguramente, en los escritos de Marco Polo ya se hablaba de esta multiplicidad de colores; el rojo como tono característico y habitual decorado de los templos, taxis rosas, sopas verdes y carteles amarillo chillón con el nombre de las tiendas. Dos tercios de los comercios y los puestos ambulantes están destinados a occidente -productos de belleza, pashminas, todo tipo de decoración con elefantes, marcas importadas, relojes bajo la categoría genérica de buenos y de calidad: “good quality, good Price”-. Centenares de mercadillos de piezas maravillosamente tejidas y figuras decorativas de todos los tamaños y materiales. Abundan las paradas de conseguidas imitaciones: maquillaje MAC, bolsos y carteras Michael Kors, camisetas del Barça, polos Abercrombie, los populares bikinis de neopreno; el paraíso donde muchos de los ricos famosos que se pueden permitir la autenticidad de la marca, se pondrían las manos en la cabeza. Como mercadillos conocidos destacan el de China Town, el bazar de Asiatique, fantásticamente bullicioso y el famoso Chatuchack, uno de los más grandes y vistosos de Tailandia; con más de diez mil puestos y en el se puede comprar desde un destornillador hasta un perro. Es importante saber que aunque sea su negocio el turista es el que pone el precio. Calculadora en mano te preguntan: how much? ¿Cuánto quieres? Lo ideal es negociar a partir de la mitad del precio que te han dicho y de ahí tener labia para reducir unos baths más.

Mercado flotante

Mercado flotante

Sigue leyendo