LA CENA MÁS SINGULAR I ORIGINAL EN CAMBRILS: MORAIMA

El restaurante Moraima, de Cambrils ofrece los sábado, bajo reserva para una sola mesa de 4 comensales la cena más original y sorprendente de la Costa Daurada. Se inicia a las 20,30 horas con rigurosa puntualidad en el marco precioso de este lujoso establecimiento, situado en la Avenida dels Països Catalans, muy bien iluminado en el que destaca una excelente decoración, en tonos blancos y grises, con grandes cuadros vanguardistas en relieve y vistosas lámparas. Puede terminar pasadas las 01,00 horas.

EQUIP

No vamos a desvelar todos los secretos de esta curiosa “Mesa del Chef” para degustar un “Menú de Sensaciones” pero si advertiremos que no todo lo que parece es, ni que el “divertimento” resulte exagerado y pueda molestar a nadie.

Gastronómicamente hablando la cocina, a cargo de un gran conocedor vasco de los fogones, Daniel de Toro, mantiene un nivel muy alto, con platos mediterráneos, vascos, orientales y de fusión. Una cena de sensaciones, que se permite algún desliz ex-profeso a la mitad y que presentan los propios realizadores, maridado con vinos blanco, rosado, tinto y cava, de las bodegas Grimau, del Penedès.

Comienza con el aperitivo de bienvenida, una gamba en tempura anisada, quizás demasiado anís que quita sabor al magnífico crustáceo. Continua un ceviche de corvina con gambas, camote, chili habanero y leche de coco, que nos lleva al Perú, una cocina con gran influencia últimamente en nuestro país. Sigue una ensalada de alubias, aguacate, tomate i cuscús, un plato senegalés, curioso por la mezcla de sabores. Y en honor a la temporada y al Camp de Tarragona, llegan a la mesa unos calçots en tempura con su correspondiente salsa de romesco. No podía faltar el plato vasco por excelencia, teniendo en cuenta que el chef es de Bilbao y degustamos unas magníficas alubias negras con berza y morcilla (una sugerencia, ponerle una guindilla de acompañamiento). Seguimos, con el desencaje en el menú, para prueba de los comensales, allioli en dos texturas. Luego un sorbete de cava, mandarina y menta. Y los platos fuertes de la cena, pescado y carne, son el thieboudienne de lubina, bien elaborada y con buen producto y el rabo de toro con puré de boniato, muy tierno y lleno de sabor como corresponde. Los postres, buñuelos de viento, pantxineta, ciertamente excelente y crema catalana en el aire, culminan la cena.

Aplausos y felicitaciones a José N. De Melchor, director de Moraima, una palabra brasilera que significa frondosidad, que ciertamente rebosa esta “Mesa del chef con menú sensaciones”, los sábados noche.

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